Itinerarios con margen para el asombro
Planear distancias cortas abre espacio a los imprevistos deliciosos: un mercado de aldea, un taller abierto, una cascada recién crecida por el deshielo. En vez de encadenar listas interminables, elegimos tramos amables con el cuerpo y generosos con el ánimo. El margen permite equivocarse sin estrés, volver sobre una curva bonita, repetir una foto analógica y conversar con quien, al borde del camino, vende pan tibio.